Kuba-USA: Los Ultimos Soldados …

Nuevo Libro sobre Los 5 Cubanos presos en Estados Unidos injustamente, por Marco Antonio Martínez Cabrerizo (Ein neues Buch (in Spanischer Sprache) über die „5“ inhaftierten Kubaner in USA (Übersetzung der Buchbesprechung von Marco Antonio Martínez Cabrerizo unter dem Spanischen Text)

Los últimos soldados de la guerra fría“, libro de Fernando Morais, editado por la Compañia de las Letras (2011), habría suscitado la envidia de Iam Fleming, autor de 007, si no hubiera muerto en 1964, sobre todo al comprobar que, una vez más, la realidad supera a la ficción, consignó CUBADEBATE, en su página Web. http://p-t-m.eu/wp/?p=28436

El amplio artículo sugiere que supongamos que en la esquina de su calle haya un bar donde se reúnen sospechosos de asaltar las casas del barrio. Como medida preventiva, usted intenta infiltrar un detective entre ellos, a fin de proteger a su familia. La policía, en connivencia con los maleantes, identifica al detective. Y en lugar de apresar a los maleantes, encarcela al infiltrado.

Eso fue lo que sucedió con los cinco cubanos que, monitoreados por los servicios de inteligencia de Cuba, se infiltraron en los grupos anticastristas de la Florida, responsables de 681 atentados terroristas contra Cuba, que causaron 3.478 personas asesinadas, además de daños irreparables a otras 2.099.

Desde setiembre de 1998 se encuentran presos en los EE.UU. los cubanos Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino; y el quinto, René González, condenado a quince años, obtuvo la libertad condicional el día 7 de octubre pasado, pero que por tener doble nacionalidad (norteamericana y cubana) no puede abandonar el país, algo que la población cubana rechazaenergicamente.

Los otros cumplen penas pesadas: Hernández recibió condena de doble cadena perpetua y quince años de reclusión… Necesitaría tres vidas para cumplir tan absurda sentencia. Labañino está condenado a cadena perpetua, más otros 18 años. Guerrero a cadena perpetua, más 10 años. Y Fernando a 19 años.

Los cinco constituían la Red Avispa, que proporcionaba a La Habana informes sobre los terroristas que, por avión o disfrazados de turistas, planificaban atentados contra Cuba, contrabandeaban armas y detonaron explosivos en hoteles de La Habana, causando heridos y muertos. Bush y Obama debieran de agradecer al gobierno cubano por identificar a los terroristas que, impunes, usan el territorio estadounidense para atacar la isla socialista del Caribe. Pero sucede exactamente lo contrario, como revela el libro bien documentado de Fernando Morais. El FBI capturó a los agentes cubanos y continúa haciendo la vista gorda sobre los terroristas que promueven incursiones aéreas clandestinas sobre Cuba y entrenamientos armados en los alrededores de Miami.

En 15 capítulos el libro de Morais relata cómo la seguridad cubana prepara a sus agentes; la saga del mercenario salvadoreño que, a sueldo de Miami, puso cinco bombas en hoteles y restaurantes de La Habana; el papel de Gabriel García Márquez, cual paloma mensajera, en el intercambio de correspondencia entre Fidel y Bill Clinton; la visita sigilosa de agentes del FBI a La Habana, y el volumen de pruebas contra la Miami cubana que le fueron ofrecidas por orden de Fidel.

Los últimos soldados de la guerra fría” es fruto de exhaustivas investigaciones y entrevistas realizadas por el autor en Cuba, EE.UU. y Brasil. Escrito en un estilo ágil, desprovisto de adjetivaciones y consideraciones ideológicas, el libro comprueba por qué Cuba resiste desde hace más de 50 años como único país socialista de Occidente; la Revolución y sus conquistas sociales inyectan en el pueblo un sentido de soberanía que lo induce a preservarlas como gesto de amor.

En un país capitalista, a quien, gracias a la lotería biológica, nació en una familia y una clase social inmunes a la miseria y a la pobreza, le es difícil de entender por qué los cubanos no se rebelan contra las autoridades que los gobiernan. Pero cuando se vive en un país bloqueado desde hace medio siglo por la mayor potencia militar, económica e ideológica de la historia, de la cual distan apenas 140 km, es motivo de orgullo resistir por tanto tiempo e incluso merecer elogios del papa Juan Pablo II en su visita del año 1998.

En más de 100 países -inclusive en el Brasil- hay médicos y maestros cubanos en servicios solidarios en lugares remotos. El número de desertores es ínfimo, considerada la cantidad de profesionales que, terminado el plazo de su trabajo, regresan a Cuba. Y la Revolución, como sucede ahora con el gobierno de Raúl Castro, se ha actualizado para no perecer.

Tal vez este outdoor encontrado en las proximidades del aeropuerto de La Habana, y citado con frecuencia por Fernando Morais, ayude a entender la conciencia cívica de un pueblo que luchó para dejar de ser colonia, primero, de España y luego de los Estados Unidos: “Esta noche 200 millones de niños dormirán en las calles del mundo. Ninguno de ellos es cubano”.

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„Os últimos soldados da guerra fría” (Die letzten Soldaten des kalten Krieges) titelt das jüngste Buch des brasilianischen Autors Fernando Morais, aus dem Verlag der Compañia de las Letras (2011). Dazu der Buchkommentar auf der Website von CUBADEBATE: „Das Buch hätte ohne Zweifel den Neid von Iam Fleming, dem Autor von ‚007‘ heraufbeschworen, wenn er nicht bereits 1964 verstorben wäre. Vor allem beim Vergleich der Fiktion mit der sie einmal mehr übertreffenden Wirklichkeit….“

Dem weit ausholenden Artikel folgend stellen Sie sich eine Bar an einer Straßenecke vor, in der sich Verdächtige von Anschlägen der Häuser Ihres Wohnquartiers versammeln. Als Abwehrmaßnahme versuchen Sie, einen Detektiv in die Gruppe zu infiltrieren, um Ihre Familie zu schützen. Da die Polizei jedoch unter einer Decke mit den Übeltätern steckt, entdeckt sie den Detektiv und steckt diesen anstelle der Übeltäter ins Gefängnis.

Das passierte den 5 Kubanern, die sich, vom Geheimdienst Kubas ausgebildet, in die Gegnergruppen Fidel Castros in Florida infiltrierten. Diese Gruppen waren für 681 Terrorattentate gegen Kuba verantwortlich, welche 3478 Personen das Leben kosteten und anderen 2099 unheilbare Schäden zufügten.

So kam es, dass sich seit September 1998 die Kubaner Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino; sowie der 5., René González in US- Haft befinden. Der 5. war zu 15 Jahren Haft verurteilt, wurde jedoch am 7. Oktober 2010 in bedingte Freiheit entlassen. Er darf aber, da er Doppelbürger der USA und Kubas ist, das Land nicht verlassen. Ein Urteil, welches die kubanische Bevölkerung energisch verwirft.

Die vier anderen sitzen schwere Strafen ab: Hernández wurde zu doppelter Lebenslänglichkeit und 15 weiteren Jahren Haft verurteilt… Ihm fehlen 3 Leben zur Erfüllung dieses absurden Urteils. Labañino ist zu lebenslänglich und zusätzlichen 18 Jahren, Guerrero zu lebenslänglich und weiteren 10 Jahren und schließlich Fernando zu 19 Jahren Haft verurteilt.

Diese Agentengruppe bildete das Netz „Wespen“, welches Havanna Berichte über die Terroristen lieferte, die per Flugzeug oder als verkleidete Touristen Attentate planten, Waffen schmuggelten und in Havannas Hotels und Restaurants Bomben explodieren ließen, die Tote und Verletzte verursachten. Die Präsidenten Bush und Obama müssten eigentlich der kubanischen Regierung für die Entlarvung der Terroristen danken. In der Tat können diese jedoch ungestraft den sozialistischen Inselstaat von den USA aus angreifen. Das neue Buch offenbart all dies sehr gut dokumentiert. Das FBI fing die kubanischen Agenten und verschließt weiterhin die Augen vor den Terroristen und deren geheimen Verletzungen des kubanischen Luftraumes, was sie als Flugtraining in der Umgebung von Miami bezeichnen.

Die 15 Kapitel erzählen wie die kubanischen Sicherheitsagenten ausgebildet werden und die Saga des salvadorianischen Söldnertums, das Miami bezahlt, um Bomben in Hotels und Restaurants zu legen; von der Rolle eines Garcia Marquez; über eine Brieftaube im Dienste des Korrespondenzaustauschs zwischen Fidel Castro und Bill Clinton; von den geheimen Besuchen der Agenten des FBI in Havanna und dem Umfang der Beweise gegen das kubanische Miami, welches ihnen auf Befehl von Fidel Castro angeboten wurde.

„Die letzten Soldaten des kalten Krieges“ ist die Frucht tief schürfender Untersuchungen und zahlreicher Begegnungen des Autors in Kuba, den USA und Brasilien. Das Buch ist in einem geschmeidigen Stil verfasst, der jeglicher Ideologiesierung und Adjektivierung entbehrt und den Beweis erbringt, warum Kuba seit über 50 Jahren, als einziges sozialistisches Land im Westen, widersteht. Ja, die Revolution mit ihren sozialen Errungenschaften sozusagen dem Volk ein Gefühl von Souveränität einspritzt, welches dazu verleitet, diese sozialen Errungenschaften zärtlich hütend zu bewahren.

In kapitalistischen Ländern, wo dank des biologischen Zufalls in einer Familie oder Sozialschicht für Misere und Armut immune Menschen geboren werden, fällt es schwer zu verstehen, warum die Kubaner nicht gegen ihre sie regierende Obrigkeit rebellieren. Hingegen, wer über ein halbes Jahrhundert lang in einem Land lebt, welches von der größten Militär-, Wirtschafts- und Ideologiemacht der Geschichte aus lediglich 140 km Entfernung blockiert wird, den motiviert ein gewisser Stolz über das Widerstandsvermögen. Selbst Papst Johannes Paul II. war bei seinem Besuch 1998 des Lobes voll darüber, was ihm in Kuba Wohlgefallen einbrachte.

In mehr als 100 Ländern – Brasilien inbegriffen – wirken kubanische Ärzte und Lehrer in solidarischem Engagement zum Teil an weit abgelegenen Orten. An der eingesetzten Anzahl gemessen beenden sehr wenige ihr Engagement, um nach Kuba zurückzukehren. Der Revolutionsgedanke, wie er jetzt unter Raúl Castro aktualisiert fortlebt, braucht nicht unterzugehen.

Vielleicht hilft das Beispiel eines einzigen Strolches in der Nähe des Flughafens von Havanna, den Fernando Morais mehrmals zitiert, zum Verständnis des Zivilbewusstseins eines Volkes, das kämpfte, um einmal keine Kolonie mehr von Spanien, dann aber auch nicht der USA zu sein. Zum Erreichten bemerken sie stolz: „Auch heute Nacht werden wieder 200 Millionen Kinder in den Straßen der ganzen Welt schlafen müssen. Keines von ihnen lebt in Kuba!“

(Übersetzung durch Jürg Domenig)

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